Me quieres, Señor
Dios, me gusta más decirte "Señor", mi Señor. Es decir, el día en que entendí que me conviene más estar bajo tu responsabilidad que bajo mi fuerza. Es difícil, Señor, ver cómo en mi familia las evasiones y la infidelidad se combinan con la sobreexigencia y la pereza y la ingratitud y poco a poco nos volvemos más fríos pero más sensibles. Poco. Poco me debo interesar por los otros y sus razones y más por mí y mis deberes. Debo, debo servir, pero no por cumplir sino por amar y romperme en tantos pedazos que alcance uno, por más pequeño, para cada uno que une su camino al mío.
Uno.
Y uno.
Poco a poco.
Paciencia.
Señor, puedo pensar en casarme y tener tiernos hijos o en trabajar duro y convertirme en una mujer avara, pero Tú me conoces mejor que yo y sólo Tú sabes qué es verdad, qué sucedería, qué sucederá.
Y que nunca me dejarás caer donde Tú no te hallases y que en lo hondo de mi miedo aún Tú estás.
No estoy sin Ti porque Tú no quieres estar sin mí.
Sin miedo.
Sin miedo es saber que estás conmigo y que nada nos separa. Nunca.
Toda tuya Soy. Amor.
Tú mi amor. De quien recibo.
Hablarte de tú y escucharte hablarme a mí.
Cómo tú me hablas hablarte yo.
Uno.
Y uno.
Poco a poco.
Paciencia.
Señor, puedo pensar en casarme y tener tiernos hijos o en trabajar duro y convertirme en una mujer avara, pero Tú me conoces mejor que yo y sólo Tú sabes qué es verdad, qué sucedería, qué sucederá.
Y que nunca me dejarás caer donde Tú no te hallases y que en lo hondo de mi miedo aún Tú estás.
No estoy sin Ti porque Tú no quieres estar sin mí.
Sin miedo.
Sin miedo es saber que estás conmigo y que nada nos separa. Nunca.
Toda tuya Soy. Amor.
Tú mi amor. De quien recibo.
Hablarte de tú y escucharte hablarme a mí.
Cómo tú me hablas hablarte yo.
Comentarios
Publicar un comentario